lunes, 9 de septiembre de 2019

LA REVOLUCIÓN DEL VINAGRE.


La palabra vinagre deriva de las palabras francesas “vin” (vino) y “aigre” (agrio).

Es uno de los condimentos más empleados en cocina. Le otorga a las comidas un sabor especial y peculiar. También su aroma es reconocible por todos.

Se usa desde la antigüedad no solo para darle sabor a los platos sino también para para conservar y macerar alimentos. La razón es la capacidad que tiene de impedir que proliferen ciertos microorganismos.

No está de más saber que los vinagres se elaboran a partir de la fermentación de un líquido alcoholizado (vino, cerveza, sidra, zumo de fruta fermentada, etc.) con 6° mínimo de ácido acético para los vinagres de vino, y 5° para el resto de vinagres. El ácido acético será la sustancia que le dará ese sabor agrio y ácido tan característico.

Aunque son muchos los tipos de vinagre, os hablaremos de los más conocidos y usados...

Tipos de vinagres.-

Vinagre de vino tinto

Es el más antiguo. Fuerte y picante es el acompañante de la mostaza en las vinagretas tradicionales y resulta muy adecuado para las comidas de olla (como el pollo al vinagre). La denominación de «vinagre de vino viejo» describe un vinagre que ha sido elaborado con un vino envejecido antes de su transformación.

Vinagre de vino blanco

Elaborado a base de alcohol de remolacha no es demasiado perfumado. Se emplea sobre todo para las conservas (pepinillos, pickles…).


Vinagre de sidra (también llamado «vinagre de manzana»)

Nace de la fermentación de la sidra y es menos ácido que el vinagre de vino (5° en lugar de 6°), pues el dulzor de las manzanas modera el picante. Se puede utilizar en ensaladas, con productos del mar (pescado, crustáceos, marisco). Puede sustituirse por vinagre de arroz.

Vinagre de arroz

Se utiliza sobe todo en cocina asiática, es dulce y ligeramente agrio. Resulta indispensable para el arroz con el que se elabora el sushi y para sazonar las algas. Su delicadeza hace maravillas con las verduras, crudas o al vapor, especialmente con las zanahorias y los puerros.

Vinagre de miel

También conocido como vinagre de hidromiel. Se obtiene tras la fermentación de la miel y se usa para siropes y dulces.

Vinagre de hierbas

Se hace con la misma receta que el de manzana o el blanco pero se le añaden hierbas para que le aporten un sabor diferente y especial. Se recomienda para las salsas y las ensaladas.


Vinagre de higo, mango, frambuesa (vinagres de fruta)

Estos vinagres aromatizados tienen infinitas variantes. Puede nacer de fermentaciones naturales de zumos de frutas o añadiendo alcohol de frutas a un vinagre de vino. ​El hígado de ternera es indisociable del vinagre de frambuesa y el vinagre de higo está delicioso con un foie-gras pasado por la sartén.

Vinagre balsámico

Elaborado con el mosto de la uva azucarada, se produce en la región de Módena, en Italia. El auténtico Aceto Balsamico Tradizionale di Modena (DO), está envejecido en barriles de madera diferentes durante 12-25 años (o más), de aquí su elevado precio.

Su gusto es azucarado, un poco agrio, y es el rey absoluto de la cocina italiana, incluso en los postres: el higo, las fresas, el melón… adoran ser despertados por un ligero hilo de este vinagre.

Vinagre de Jerez

Este es el más nuestro. Elaborado en nuestro país, este vinagre nace de la vid Palomina, Pedro Ximénez y Moscatel. Con DO envejece en barriles de roble que hayan contenido vino de Jerez. Su gusto amanerado es indispensable en nuestra cocina y firma los gazpachos e incluso los postres con chocolate.

Tipos de Vinagre de Jerez.-

El Vinagre de Jerez es el gran perfume de la gastronomía universal y un condimento culinario insustituible. Sus ricos matices lo convierten en la esencia de numerosos platos, tanto en la alta cocina como en las elaboraciones sencillas de cada día.

El Vinagre de Jerez se comercializa en cinco diferentes variedades:

Vinagre de Jerez: de color ámbar, de perfume acético y toques a frutos secos y notas de madera, por su crianza en madera, ideal para aderezar infinidad de platos o elaborar reducciones, salsas y escabeches.

Vinagre de Jerez Reserva: de color caoba, potente aroma con matices de vainilla, frutos secos, madera, y un sabor al paladar ácido y secante, un aliado perfecto de sopas frías, como el gazpacho o el ajoblanco y de aliños.

Vinagre de Jerez Gran Reserva: de color caoba, textura sedosa, aroma de intensa acidez con notas de vino añejo, sabor con notas a frutos secos y especias, que resaltan el sabor de un salmorejo, de unas verduras al horno o de una ensalada.

Vinagre de Jerez al Pedro Ximénez: de color caoba oscuro, aromas a frutas pasificadas, como el torrefacto o el regaliz, sabor semidulce como el vino del que toma su nombre, perfecto para platos de carne, ensaladas a base de queso y postres.

Vinagre de Jerez al Moscatel: de color caoba de una viveza singular; un vinagre semidulce que nace del vino homónimo, del que hereda su aroma y sabor a de frutas pasificadas; ideal con ensaladas y aliños que contienen frutas y cítricos.






Algunos consejos en la cocina.-

·         Para una buena vinagreta, utiliza el que más te guste pero no olvides que el vinagre va después de la sal y antes que el aceite para obtener una emulsión perfecta.
·         En las marinadas, las encimas y la acidez del vinagre vuelven los ingredientes más tiernos. Con las carnes aconsejamos utilizar el vinagre tinto (de vino o balsámico) y con los pescados, los menos coloreados (de sidra, arroz, etc.).
·         Reducido en una sartén es una salsa improvisada, rápida y barata, transformarás los chalotes con un hilo de vinagre rojo, en una deliciosa guarnición para el filete.
·         En los hervidos breves un poco de vinagre blanco (o de sidra o arroz) ayudará a mantener la firmeza de los pescados facilitando la cocción del exterior.
·         Para los huevos escalfados, verteremos un hilo de vinagre blanco para una coagulación perfecta: su cocción será más rápida y la presentación más hermosa.
·         Las carnes blancas (pollo, conejo…) se ensalzan con un toque de vinagre. Recomendamos el de frambuesa, los perfumados al estragón o a las hierbas, etc.
·         Sustituye el vino tinto con un vinagre, el balsámico mejor, en algunas recetas a fuego lento como la salsa de tomate o la boloñesa.
·         También en los postres podremos usar los viejos vinagres de Jerez y el balsámico, pues son suficientemente dulces como para acompañar las frutas exóticas (piña, mango…) e incluso el helado de vainilla. Sólo hay que reducirlos un poco a fuego intenso con un poco de azúcar para lograr un caramelo de vinagre.

Por último conviene saber.-

El vinagre también es también una herramienta de limpieza. De hecho el vinagre de vino blanco limpia, elimina bacterias y desodoriza a un precio realmente económico. Con él podemos limpiar la nevera y combatir la suciedad de hervidores y cafeteras.

Es importante destacar.-
Aquellas personas que tengan problemas de hígado deberían evitar el consumo de vinagre, pues aunque su contenido alcohólico es mínimo, puede ser perjudicial para tu salud.


jueves, 25 de abril de 2019

¿PAPA O PATATA?


Solanum tuberosumSolanum phureja, Solanum stenotomum,... patata, patara o papa... 

Originaria de la región que hoy sería el altiplano sur del Perú​ y al noroeste de Bolivia, fue cultivada por los habitantes de estas regiones desde hace unos 8.000 años. En el siglo XVI, allá por el 1554, comenzó a ser trasladada a Europa por los españoles, quienes la consideraban una curiosidad botánica y no un alimento.


Aunque la patata en nuestro continente se empezó a cultivar hace apenas unos siglos, actualmente es uno de los alimentos que más se consume en nuestro país y en todo el mundo.

Los expertos han desarrollado miles de variedades, muchas de las cuales van quedando obsoletas por la aparición de otras con mayor rendimiento y adaptabilidad, hasta convertirse hoy día en uno de los principales alimentos del ser humano, solamente es superado por tres cereales: el trigo, el arroz y el maíz.

Jaerla, Carlita, Red Pontiac, Monalisa, Bartina, Spunta, Kondor, Agria, Kennebec, Desiree, Fabula, Miren, Baraka, Nicola, Victoria, Asterix y Entzia… son algunas de las variedades de patata que el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) de la Comunidad de Madrid, está valorando para descubrir cuál es la más apta para el cultivo en la región de Madrid, además de mejorar su calidad y competitividad en el mercado.

Se trata de una planta de clima templado-frío, siendo las temperaturas más favorables para su cultivo las que se encuentran en torno a 13 y 18ºC. Si la temperatura es excesivamente fría los tubérculos quedarán pequeños y poco desarrollados. Por otro lado, si la temperatura es demasiado elevada afecta a la formación de los tubérculos y favorece el desarrollo de plagas y enfermedades.

Su siembra se hace sobre el mes de abril y su recolección se realiza entre julio y principios de agosto, dependiendo del ciclo vegetativo de cada una de las variedades: las tempranas tienen un ciclo vegetativo de 60 a 95 días, las semitempranas de 95 a 120, las semitardías de 120 a 135, y las tardías de 135 a 145 días.

En un suelo húmedo y rico en nutrientes, una planta produce unas 20 patatas, que pueden pesar hasta 300 gramos. No existe, pues, un alimento vegetal más productivo.

Actualmente podemos encontrar patatas en cualquier época del año, pero lo haremos especialmente en agosto, septiembre y octubre.

La papa tiene un alto valor nutricional. Compuesta aproximadamente por un 78% de agua y un 18% de almidón, el resto serán cantidades variables de proteínas, minerales (calcio, potasio, fósforo y magnesio), lípidos y vitaminas (incluyendo la vitamina C). Las papas consumidas con la cáscara son una excelente fuente de fibra.

En cuanto a los beneficios de la patata para la salud, señalaremos que es capaz de controlar el azúcar en sangre, favoreciendo la sensibilidad a la insulina (baja la tasa de azúcar en sangre) y disminuyendo las concentraciones de colesterol y triglicéridos. Su consumo estimula el uso de la grasa corporal como fuente de energía y es capaz de saciar (el triple que la misma cantidad de pan). Además su contenido en kukoaminas tienen un efecto benefactor sobre la presión arterial.


Cuesta imaginar nuestra cocina sin ella. La patata resulta, además de sabrosa, más ligera de lo que se suele pensar y muy nutritiva.

Aparte de su valor alimentario, comer papa es un placer para millones de personas alrededor de todo el mundo, siendo la protagonista de diversos platos de la cocina regional de muchos países, ya sea asada, sancochada, salteada, en puré o crema, en sopas, suflés, masas, croquetas, en tortillas o simplemente fritas.

Con su fermentación se obtienen  bebidas alcohólicas como el vodka, el aquavit escandinavo, el brennivín islandés o el shochu japonés.

Las Naciones Unidas declararon el año 2008, oficialmente el Año Internacional de la Papa con el fin de "aumentar la conciencia de la importancia de la papa como alimento en los países en desarrollo".

Ahora sólo queda conocer cómo te gustan a ti las patatas… Venga, cuéntanoslo…

miércoles, 20 de febrero de 2019

AL HABLAR DE VINO, EL TAMAÑO SI IMPORTA. CADA VINO CON SU COPA.


Degustar un buen vino es un placer. Y no cabe duda que para mejorar el placer hay que tener en cuenta que las copas, no sólo mejoran el protocolo del vino, sino que pueden mejorar su propio sabor. El tamaño, la forma, el grosor, el material… aparentemente son detalles, pero realmente influyen, y mucho, en el aroma de un vino.

Pero… ¿cómo elegir bien la copa para saborear el vino en óptimas condiciones? Veamos cuáles son las formas y tamaños correctos para cada tipo de vino; siempre sin olvidar que la copa debe ser de cristal o vidrio fino (nunca vidrio grueso de vaso y jamás de plástico o metal), debe ser además totalmente incolora, no esmerilada ni serigrafiada, totalmente transparente para que se pueda admirar la limpidez y el color del vino.

Por ello, Bodegas Cadarso Ciordia nos habla de las claves básicas para degustar el vino en óptimas condiciones: “En la lengua hay cuatro áreas que perciben gustos diferentes (dulce en la punta, ácido en las zonas laterales, astringente en la parte posterior, salado los extremos), y hay copas que, en función de la tipología del vino, permiten dirigir el flujo de éste hacia la zona de la boca en la que resulten más fáciles de apreciar las características del producto.”

Cada vino con su copa.-

Tipos. La copa tipo Burdeos (tulipa) es la más utilizada; presenta dos tamaños: el mayor, para los tintos, y el menor, para los blancos y es de forma ligeramente alargada y suavemente esférica. La copa flauta es ideal para los espumosos, es estrecha, alta y alargada, y debe tener el borde superior ligeramente curvado hacia el interior. Los catavinos son adecuados para los vinos de Andalucía (finos, manzanillas, olorosos); son copas de forma alargada, tallo corto y boca estrecha. La copa ISO de cata, es una copa copa de 215 cm3 normalizada, diseñada por expertos catadores. El vaso de caña es de base estrecha de 10 cm de alto con fondo muy grueso, que se usa para los vinos cordobeses. El vaso de chiquito es de vidrio achatado y de base ancha que se usa para el Txacolí. La cunca es un pequeño tazón de porcelana blanca, de uso tradicional en Galicia para beber vinos de barril en tabernas.
 
Tamaño. Dependiendo del tipo de vino se utilizará mejor una copa u otra. En el caso del tinto, es mejor que sea una copa tulipa de gran volumen para que éste se oxigene bien. Así puede respirar y airearse. Para el blanco, en cambio, las copas son más pequeñas y delgadas, porque deben mantener la temperatura, ya que el blanco debe servirse más fresco para percibir mejor las notas frutales. Independientemente del tamaño, si la copa es algo más cerrada en su parte superior, los aromas se aprecian mejor, ya que son sustancias volátiles y esta forma en la copa evita que se pierdan rápidamente.

Material y grosor. Lo recomendable para que el vino esté en óptimas condiciones es que la copa de vino sea de cristal fino, con un grosor de menos de un milímetro. Así es más agradable al tacto y al paladar. No obstante, en función de las notas que se quieran potenciar, dependiendo del vino, la copa dispondrá de un diámetro u otro.

Forma. El fondo de la copa debe ser ancho y redondeado y más cerrado arriba. De este modo se airea y libera sus propiedades, sin que se volatilicen rápidamente.

Color. Las copas deben ser lisas —sin dibujos grabados en el cristal—, transparentes e incoloras, para poder apreciar el vino en su totalidad: su tono real, que no haya nada extraño, ya que la fase visual nos va a ir diciendo cosas sobre el tipo de vino y el estado en el que se encuentra, sobre todo fijándonos en el ribete (parte exterior del vino) que forma a través del cristal.

Tallo. Otro truco de un buen sumiller es que las copas se cogen por el tallo o base para no calentar el vino con las manos ni ensuciar el cristal, por lo que idealmente, debe ser largo. De este modo no se transmiten otros aromas.

La limpieza. Otro punto a tener en cuenta es cómo limpiar la copa después de su utilización. Debe ser con agua tibia y dejarla escurrir boca abajo. Después, guardarla en un sitio seco para que no coja olores.

Y ahora sólo queda disfrutar del caldo…

jueves, 30 de agosto de 2018

FRUTAS Y VERDURAS: ¿ESTAMOS COMIÉNDOLAS BIEN?


Todos sabemos que al cocinar, el manipulado, los tiempos y las cantidades son claves para garantizar un correcto aprovechamiento obtener los nutrientes de los alimentos que usamos. Pero es probable que haya alimentos que estés comiendo mal o que simplemente no estés aprovechando al máximo sus propiedades.

De todos es conocido que llevar una dieta sana es posible si se come de todo y con moderación, sin embargo, no es tan fácil obtener la mayor cantidad de los nutrientes de los alimentos, si no conocemos cómo hacerlo.

Por este motivo te ampliamos la información de frutas y verduras, para que puedas aprovechar todos sus beneficios, para que no sigas perdiendo más el tiempo, ni los nutrientes de los alimentos, y puedas a beneficiarte de todo lo que tienen para ofrecerte.

Frutas.-

La fruta es una pieza fundamental en el rompecabezas de una dieta saludable. La mejor manera de comerla es tomar la pieza entera, quitando las semillas grandes y siempre que la piel sea comestible. Si la tomamos así, la fibra que contienen estos alimentos nos ayudará a regular nuestro tránsito intestinal y hará que la fructosa que contiene cada pieza sea dosificada de mejor manera al torrente sanguíneo. Si solo tomamos zumos, el efecto de la fructosa de las frutas será como si tomásemos cucharadas de azúcar, con el riesgo asociado de diabetes u obesidad.

Aguacate.-

El aguacate, no cabe duda, está de moda. Pero aunque está considerado como un alimento saludable y con grasas buenas –contiene entre un 11% y un 25%-no hay que pasarse en la dosis que debemos tomar, pues tiene gran cantidad de calorías (9 por cada gramo), el doble que de proteínas y carbohidratos. Distintos nutricionistas, nos recomiendan tomar como máximo al día medio aguacate mediano. De esta forma podremos beneficiarnos de todas sus propiedades a la vez que estamos controlando nuestra ingesta de grasas.

Nada más exponerse al aire, la pulpa comienza a oxidarse. Por eso, si no se consume toda la fruta, una buena manera de conservarla es enrollar lo que sobre en plástico film y ponerlo en la nevera. Al día siguiente, la fruta seguirá verde y fresca.

Otras formas de consumir aguacate pueden ser prepararlo a la parrilla: Se pela, se corta en rodajas de medio centímetro en dirección longitudinal y se sazona con jugo de limón, una cucharadita de aceite, sal y pimienta molida. Posteriormente, se cocina durante unos dos minutos por lado en una parrilla caliente. Otra receta es el aguacate frito (en Estados Unidos es una elaboración muy común; se suele enharinar, aunque los hay que usan pan rallado japonés (Panko), ya que hace que sea aún más crujiente.

Fresas.-

En Occidente es considerada la "reina de las frutas". Además de poderse comer cruda se puede consumir como compota, mermelada,... Las fresas no contienen grasa, pero sí un 16% de la fibra recomendada diariamente.  Cuando cortamos las fresas mucho antes de su consumo, estamos haciendo que pierdan su vitamina C y sus antioxidantes, pues estos se desvanecen en gran medida cuando entran en contacto con el oxígeno y la luz. Para obtener todo su sabor, una vez eliminada sus hojas verdes, la manera correcta de comerlas es coger la fresa de la punta y cómetela de un bocado, si es grande de dos, pero siempre empezando por la parte ancha. Así conseguiremos que la punta, que es la parte más dulce de esta fruta, entre en contacto directo con el extremo de la lengua, que es donde más se notan estos sabores. Otro truco es  tomarlas con un poco de vinagre, eso sí, sin pasarse, para conseguir un sabor agridulce que será agradable a nuestro paladar.

Ajo.-

El ajo es mucho más que un condimento, es un “espantaenfermedades” cargado de propiedades nutritivas y beneficios para la salud (los compuestos sulfúricos y sus múltiples fitonutrientes, le dieron esta fama). El ajo posee un alto valor nutritivo y contiene muy pocas calorías (28 gramos contienen 42 calorías, y mucha vitamina C, vitamina B6 y manganeso). El ajo contiene  alicina como principio; una enzima con propiedades antimicrobianas y que, según los últimos estudios, es eficaz contra las bacterias saphylococcus aureus y pseudomonas aeruginosa, responsables de conjuntivitis y neumonías. Pero la alicina es un compuesto que se reactiva al entrar en contacto con el aire, por lo que la mejor forma de aprovecharse de ella es partir el ajo y dejarlo reposar al menos 10 minutos antes de incluirlo en tu plato. Así, la mayoría de sus propiedades se absorberán mejor si lo comemos crudo, pues si se pasa por el fuego tendrá menos cantidad de alicinas.

Brócoli.-

De la familia de las coles, puede que no sea una de las verduras más populares. El brócoli es rico en vitamina C y antioxidantes, siendo uno de los alimentos que más nutrientes tiene en relación a su cantidad comestible. La mejor manera de cocinar esta verdura para que retenga todas sus propiedades es al vapor durante tres o cinco minutos. Recientes estudios de distintas universidades, ha demostrado que el resto de preparaciones, como hervirlo o freírlo, hacen que se pierdan gran cantidad de sus beneficios. Otra forma de comerlo es crudo. Anímate e incluye el brócoli en tu ensalada para darle un toque diferente.

Patatas.-

Los almidones de este tubérculo se pueden convertir en resistentes y ser un buen manjar para la microbiota. Sin embargo, para que ésto sea beneficioso para nuestro organismo la patata debe estar cocida y fría, (una buena opción es tomarlas en ensalada o de picoteo con alioli). Las patatas frías ven reducido su índice glucémico y dan una mayor sensación de saciedad. Según recientes estudios nutricionales, los almidones resistentes nos ayudan a mantener nuestro intestino de forma saludable, reduciendo las probabilidades de sufrir enfermedades como la diabetes, el cáncer de colon o la obesidad.

Repollo.-

Los beneficios del repollo son conocidos desde los tiempos de los romanos. Esta verdura tiene tantas propiedades que algunas personas la consideran milagrosa… El repollo es un alimento rico en fibra, sales minerales y vitaminas, además tiene una función diurética y tan sólo unas 25 calorías por cada 100 gramos. Estudios contrastados nos dicen que sus propiedades son beneficiosas frente al cáncer de mama, cáncer de páncreas o cáncer de próstata. Para mejorar sus efectos se debe evitar cocinar mucho este vegetal y además, intentar optar por sus variedades fermentadas como el coreano kimchi o el chucrut, muy utilizado en la cocina alemana, pues así tienen propiedades probióticas que protegen y sanan las colonias de bacterias de la microbiota intestinal.

Semillas de lino.-

Las  semillas  de  lino  tienen  grandes  propiedades,  como  un alto nivel de fibra, lignanos –unos fitoquímicos que podrían ayudar a proteger contra el cáncer–, y ácidos grasos omega 3. Sin embargo, el organismo en algunas ocasiones no es capaz de asimilar los alimentos en grano, como puede pasar con la linaza. Por ello, aunque puedan quedar muy vistosas enteras como decoración en nuestros platos, se recomienda comprar mejor esta semilla triturada o machacarla en casa con un molinillo. Así podrás beneficiarte de sus propiedades de manera directa, añadiéndolo en batidos, leches o en yogures, por ejemplo.

Estas semillas son una excelente forma de reemplazar los granos que contienen gluten, ya que el lino no tiene gluten y lo pueden tomar los celiacos.

Tomates.-

El tomate es fuente de vitaminas A, C, E, fibra, proteína, potasio y antioxidantes, especialmente del licopeno que, según un estudio, reduce el riesgo de enfermedades, accidentes cardiovasculares y de algunos cánceres. Pero, al contrario de muchos alimentos, el tomate refuerza su cantidad de licopeno cuando se expone a temperaturas altas, unos 87ºC. Además, si quieres que tu organismo absorba mejor esta fuente de antioxidantes, el tomate deberá llevar un compañero insustituible, el aceite de oliva, una unión propia de los sofritos que acompañan a un buen plato de dieta mediterránea.

Aunque podemos comprar tomates frescos todo el año, si lo que buscas es sabor y calidad, es mejor comprar tomates frescos sólo cuando están de temporada. Elige tomates que sean gordos, pesados, de piel firme y color rojo vivo. Aunque pueden conservarse fuera de la nevera hasta 3 o 4 días, lo mejor es que en épocas de calor los conserves en la nevera.

Verduras en lata.-

Aunque a veces se escuchan voces en contra de las verduras en lata, lo que no cabe duda es que son un gran aliado, tanto por la comodidad, el ahorro de tiempo y su alto valor nutricional. Estas verduras antes de ser puestas a la venta han sido procesadas protegiéndose bastante bien sus propiedades, por lo que, si se opta por este formato, se debe evitar cocinar con ellas, pues una segunda exposición a altas temperaturas puede acabar con su textura, su sabor y sus propiedades. Recomendamos sólo recalentar este producto para obtener los máximos beneficios de él.

Y ahora tan sólo te queda, seguir disfrutando de una alimentación equilibrada,…

miércoles, 22 de agosto de 2018

CON ESTE CALOR...


Os dejamos la receta del “rebujito” para que podáis disfrutar de esta refrescante bebida. ¡Ole, ele, ole!...

Para los que no sepan que es el “rebujito” les contamos un poquito, es una bebida alcohólica, surgida en la romería del Rocío donde, debido al calor y los grados de alcohol del vino o la manzanilla, se mezcló ésta con gaseosa y hielo y desde entonces se ha convertido en bebida refrescante de Andalucía que se da sobre todo en celebraciones y fiestas locales.

Te enseñamos paso a paso cómo prepararlo.

Ingredientes.-
·         Botella de vino manzanilla
·         Gaseosa (preferible sabor a lima, como Sprite o Seven up)
·         Hielo
·         Hojas de hierbabuena.

Preparación.-
Coger una jarra de cristal, con gran capacidad y añadir 1 bolsa de hielo. Poner una parte de vino por dos de refresco. Esta proporción se puede variar según el gusto del consumidor, si le gusta el sabor más o menos intenso. Añadir unas hojas de hierbabuena para potenciar el sabor dulce y suave característico del “rebujito”. Por último, remover bien todos los ingredientes.

Con estos sencillos pasos ya tenemos la receta para disfrutar de esta bebida refrescante, dulce y suave, eso sí, ¡no te fíes que es muy traicionera! Es recomendable no pasarse con las copitas, que al ser vino, parece que no, pero sube de golpe a la cabeza.

Recomendaciones: mantener la jarra siempre muy fresquita y beber con moderación.

Para estar fresquitos, os proponemos disfrutar de tu "rebujito"  en La Posada de los Vientos. ¡Ole, ole, ole!

Acercaos a La Acebeda, en plena Sierra Norte de Madrid. Te ofrecemos diversas actividades, para disfrutar de la naturaleza.


www.laposadadelosvientos.es

¡Te esperamos!